Tu anuncio es bueno, ¿pero qué pasa cuando hacen clic?
La segunda de cinco revisiones que puedes hacer por tu cuenta antes de gastar un euro en Google Ads. Ya vimos la oferta. Hoy le toca a la página donde aterriza esa persona después del clic.
Serie: antes de gastar tu primer euro en Google Ads, parte 2 de 5. Hoy: la página. En las próximas entregas: los números, la meta y la medición.
Por qué esto va justo después de la oferta
Una oferta clara no sirve de nada si la persona nunca llega a leerla completa. El anuncio solo hace un trabajo: conseguir el clic. Todo lo que pasa después, si esa persona compra, escribe o se va, depende de la página a la que llega.
Aquí es donde más dinero se pierde sin que se note. El anuncio funciona, el clic llega, y lo pagaste. Si la página no lo aprovecha, ese euro ya se gastó igual, solo que sin resultado.
Las cinco cosas que revisar en tu web hoy
No hace falta saber de diseño ni de tecnología. Abre tu web desde el móvil, con los datos móviles en vez del wifi de casa, como la vería alguien que llega por primera vez, y revisa esto:
- ¿Se ve bien en el móvil? La mayoría de tus visitas van a llegar desde el teléfono, no desde un ordenador. Si hay que hacer zoom, si los botones son diminutos o el texto se corta, ya perdiste a la mitad.
- ¿Carga rápido? Cuenta los segundos desde que tocas el enlace hasta que ves algo en pantalla. Si pasan de tres o cuatro segundos y sigue en blanco, la gente se va antes de ver lo que ofreces.
- ¿En los primeros segundos se entiende qué vendes y para quién? Sin bajar la página, solo con lo primero que se ve, debería quedar claro qué es tu negocio y por qué le interesaría a esa persona.
- ¿Hay un solo siguiente paso, y es obvio? Comprar, escribirte, llamar, reservar. Uno solo, bien visible. Si hay cinco botones compitiendo o hay que buscar cómo contactarte, la duda gana y se van sin hacer nada.
- ¿Hay algo que genere confianza? Una reseña real, una foto de tu producto o tuya, algún dato concreto de tu negocio. Sin eso, sigues siendo alguien desconocido para quien te visita por primera vez.
Si te faltan dos o más de estas cinco, ese es tu punto de partida antes de invertir en llevar más tráfico ahí. Más clics a una página que no convierte solo significa gastar más rápido.
La prueba de los diez segundos
Pídele a alguien que no conozca tu negocio que abra tu web desde su móvil y encuentre, en menos de diez segundos, cómo comprarte o cómo contactarte. Si duda o se pierde, esa página necesita ajustes antes de recibir anuncios.
Es la misma lógica que la prueba de los cinco segundos de la parte 1, aplicada un paso más adelante. Primero se entiende qué vendes, después se encuentra cómo comprarlo. Si falla lo segundo, el anuncio está pagando por visitas que no tienen salida.
Entonces, ¿por dónde empiezo?
No hace falta rehacer toda la web. Elige el punto donde más flojea, sea la velocidad, la claridad, el siguiente paso o la confianza, y arréglalo primero. Con la oferta clara y la página lista para recibir visitas, ya tienes las dos primeras bases de la serie.
En la parte 3 pasamos a los números: cuánto puedes pagar por conseguir un cliente nuevo antes de que la venta deje de tener sentido. Y si quieres ver antes cómo trabajo, está resumido en el proceso que sigo en cada cuenta.
Preguntas que me hacen a menudo
¿Qué reviso primero en mi web si solo tengo diez minutos?
Ábrela desde el móvil y mira dos cosas: si en los primeros segundos se entiende qué vendes, y si el siguiente paso, comprar, escribir o reservar, está a la vista sin buscarlo. Esas dos son las que más ventas cuestan cuando fallan, y no necesitas ninguna herramienta para verlas.
¿Cuánto debe tardar en cargar mi página?
Cuenta los segundos desde que tocas el enlace hasta que ves algo en pantalla. Si pasan de tres o cuatro segundos y la pantalla sigue en blanco, la gente se va antes de ver tu oferta. No hace falta medirlo con herramientas para notar cuando es demasiado.
¿Vale la pena anunciarme mientras arreglo la página?
Más clics a una página que no convierte solo significa gastar más rápido. Si te faltan dos o más de las cinco comprobaciones, arregla primero la que más floje: el anuncio va a seguir cobrándote cada clic mientras la página los desperdicia.